The Trumpet

Newsletter of Catholic Charismatic Renewal Services

 

 

 

Year Issue Date Article Title Author
2004 Jul./Agos./Sept.

Milagros and Otras Oportunidades para Crecer

Ron Bergman-Diocesan Liaison
2004 Jul./Agos./Sept.

Papa Juan Pablo II

ICCRS
2004 Jul./Agos./Sept.

El Papa Juan Pablo II Habla en de Carismas

ICCRS
2004 Jul./Agos./Sept.

Rosas

Linda Daniel
2004 Jul./Agos./Sept.

Confirmación (Un Sacramento de Testigo Cristiano)

Kate Elliott, DRE

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From The Liaison

Milagros and Otras Oportunidades para Crecer   [back to top of page]

 

    Este es aquí el escenario. Eran entre las 4:30 y 5:00 p.m. en Rockford, calle Perryville, vía de 4 carriles, de norte a sur. Limite de velocidad 45 mph; los carros moviendose de 55-60 mph en ambas direcciones. De repente, un milagro de buena fe del Señor; uno auténtico, verdadero, milagro creíble…y yo fui testigo.

    Justo había entrado al flujo del tráfico y estaba quejándome conmigo mismo que la dama en el carro delante de mi iba muy lento con carros que se me acercaban muy rápido detrás de mi. Entonces, encima de esto ella redujo aún mas la velocidad y se movió al carril de doblar. Por fin, ella estaba fuera de mi camino. Pero había otra razón para reducir la velocidad la cual yo no sabia. (¿Vean como el Señor me enseño?) Una mamá pato con sus pequeños bebes amarillos estaban corriendo tan rápido como ellos podían a través de la autopista. Los carros en el carril al lado mio no pudieron parar a tiempo, pero ella ya estaba libre de su carril. Paré y disfruté de ver todos esos pies pequeñitos — ellos tenían que ser como unos 16 o 18 (16 dividido entre 2 es 8) si, creo que al menos eran 8 patitos amarillos — corriendo tan rápido como ellos podían. El líder de los patitos mantuvo su nariz hacia la cola de la mamá y su cabeza estaba apuntada como una flecha moviéndose hacia su destino, corriendo tan rápido como ella pudo para poner a sus bebes en el borde de la carretera. De alguna manera, los patitos se mantuvieron con su mamá.

    ¿El milagro? Ellos lo lograron. No solo a la orilla de nuestros dos carriles de trafico, pero ellos ya habían cruzado los cuatro carriles de alta velocidad sin ser atropellados y sin que ningún carro haya tenido que dar un frenazo para evadir esas criaturas de Dios. Seguí con una sonrisa en mi rostro, una satisfacción en mi corazón y una palabra de agradecimiento al Dios que ama a su creación tanto que él pudo hacer eso incluso para esos pequeños patitos. Entonces empecé a darme cuenta que lo que había visto era un milagro de Dios. Pronto pensamientos vinieron de como Dios me ama a mi, quien se estaba quejando de que el carro frente al mio iba muy lento. (Mateo 6:26-27).

    Pero esta la otra mitad de mi historia, la queja. Perdón otra vez, Señor.

    No es inusual para mi usar el tiempo de mi trabajo a la casa (25 minutos cada vía) sin música o inclusive escuchando casetes en el carro. En un artículo anterior explique varias bendiciones de esos momentos; muchos de esos buenos momentos con el Señor.

    Así que aquí esta otro escenario. Justo salgo de la casa un carro se pone frente al mio y baja la velocidad, o aparenta ser de esta manera. “¿Porqué alguien haría una cosa como esa? ¿Porqué no pudieron esperar unos pocos segundos hasta que yo pasara en lugar de ponerse frente mi de esa forma? Oh, por fin se están moviendo mas rápido que yo. Supongo que yo estaba apurado, pero los veo que se van ahora. Ahora están manejando mucho mas rápido. ¿Acaso no saben que eso es peligroso? ¿Qué pasa si alguien se pone frente a ellos? Oh, perdón Señor. Si, tu estas en lo correcto otra vez y no debería estrar criticando. ¿Porque hago esto tan a menudo? Señor, bendice esa persona, amala y protegela, mantenla segura. — Me pregunto ¿Porque esos camiones grandes siempre manejan tan lento en las vías? No pueden ellos esperar hasta mas tarde asi no tengo que ser atrapado detrás de ellos? Ups, Señor, lo hice otra vez, ¿cierto? Lo siento. Por favor sana lo que sea dentro de mi que me hace hacer esto. Por favor Señor, ¿porque lo hago tan a menudo?”

    Entonces el Señor empezo a mostrarme que mi (notable) principal problema era que ellos no reunian mis expectaciones… mis expectaciones. Cuando ellos no lo hacen, mi paz era interrumpida, y el Señor se mantuvo recordandome que no habia razon porque ellos tenían que reunir mis medidas de lo que es correcto y de lo que no. Gracias, Señor, por enseñarme y mostrarme donde necesito ser mejor.

¿Qué tan frecuente nosotros empezamos a estar injustamente molestados por otros o circunstancias alrededor de nosotros? Cuando esto nos pasa, usualmente es nuestra paz que es perturbada, no ellos. Nosotros pagamos el precio, ellos no. Y ellos no están afectados para nada por la auto-imposición de nuestros enojos.

    Entonces, en su manera tipicamente cariñosa, El me recordo el lamento de Pablo, “Realmente, mi proceder no lo comprendo; pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco … ¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte? ¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Señor! (Romanos 7:15, 24, 25)

    Muchas areas de nuestras vidas, la mia y las suyas, están necesitadas del toque sanador del Señor. Cuando encontramos que hemos hecho cosas contrarias a las direcciones del Espíritu Santo podemos voltear, pedir perdón al Señor, tratar de mover esta situación sobre la autoridad del Señor y tratar de compensarlo de alguna manera. Para mi, esto me ayuda primero a tomar responsabilidad de mis propias acciones en lugar de culpar a otros de mis acciones, como es tan comun hacerlo en la sociedad de hoy. Seria muy fácil decir que no hubieramos reaccionado erroneamente si otros no nos hubiera causado hacerlo. Mi acción no es su falta; fue claramente mia, no importa que hicieron ellos. Entonces, para enmendar, me acuerdo de orar  por esos niños de Dios que yo he criticado, y finalmente le pido al Señor que sane dentro de mi la fuente  de mi acción inapropiada.

    En aquel día estaba otra ves enseñando como vivir en la paz que El ofrece; y con la situación bajo su autoridad de Rey he encontrado es más fácil alabar y adorarlo a El otra ves como debería. Y en aquel “día del milagro de los  patitos” yo aprendí un poquito más acerca de su amor para mi… y los pequeños patitos.V

                                                                                                                                         Bendiciones,

                                                                                                                                                            Ron

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Know Your Faith

Confirmación

(Un Sacramento de Testigo Cristiano)   [back to top of page]

  

    ¿Cuantos de nosotros recordamos el día de nuestra Confirmación o la preparación que tuvimos para llegar a ella? A medida que reflexionamos en nuestro caminar en la fe y la parte que los dones del Espíritu Santo desempeñan en nuestra vida, seria beneficioso para nosotros recordar nuestra propia Confirmación y que esta significa para nosotros hoy. Las leyes del código canónico declaran, “El sacramento de la Confirmación, que imprime carácter y por el que los bautizados, avanzando por el camino de la iniciación cristiana, quedan enriquecidos con el don del Espíritu Santo y vinculados más perfectamente a la Iglesia, los fortalece y obliga con mayor fuerza a que, de palabra y obra, sean testigos de Cristo y propaguen y defiendan la fe.” (Canon #879) Esta declaración nos dice que nosotros estamos:

    Enriquecidos con el don del Espíritu Santo

    Más fuertemente vinculados a la iglesia

    Obligados a ser testigos de Cristo y defender la fe.

¿Qué tan bien estamos llevando nuestras obligaciones de Confirmación? ¿Estamos listos para crecer en el poder del Espíritu Santo?

    Sabemos que recibimos Los dones del Espíritu Santo en nuestro Bautismo, y que en ese momento entramos en el cuerpo Místico de Cristo que es la iglesia Católica. Cuando crecemos físicamente, nosotros deberíamos también crecer espiritualmente en Los dones que recibimos en nuestro Bautismo. La gracia del Sacramento de Confirmación ayuda a proveer parte del alimento espiritual que necesitamos para crecer en Los dones del Espíritu Santo y que la gracia no termina en el día de nuestra Confirmación. El Catecismo de la Iglesia Católica expresa, “Esta manifiesto de su celebración que el efecto del sacramento de Confirmación es la fusión especial del Espíritu Santo una vez que esta fue concedida a los apóstoles en el día de Pentecostés... La Confirmación, como el Bautismo del que es la plenitud, sólo se da una vez. La Confirmación, en efecto, imprime en el alma una marca espiritual indeleble, el “carácter”, que es el signo de que Jesucristo ha marcado al cristiano con el sello de su Espíritu revistiéndolo de la fuerza de lo alto para que sea su testigo.” (CC #1304) Santo Tomás de Aquino comparo Bautismo y Confirmación al representarlos como nacer y madurar. “En el Bautismo, el individuo aplica los frutos de la Redención de Cristo a el mismo. En la Confirmación, el aplica estos frutos a otros porque es su función hacer esto. El Bautismo da poder para la salvación de uno mismo; la Confirmación da poder para la salvación de otros.” (Teología de los Sacramentos, Parte Dos, Rev. Chistopher M Buckner, p 27)

Después de recibir el Sacramento de la Confirmación, se espera de nosotros asumir un rol más significativo en dar testimonio de nuestra fe en ambos palabra y acción. Es nuestra tarea como Cristianos Católicos usar la gracia que recibimos en la Confirmación no solo en ese momento sino a través de nuestra vida. La hermana Francis Clare, SSND, (autora, maestra, evangelista) tiene una bella oración que ella usa para invocar el poder de nuestro Bautismo, primera Comunión, y la gracia de la Confirmación para ser despertada en nuestra vida de manera que nosotros podamos ser cristianos efectivos para capacitar a otros para aceptar a Jesús como Señor y Salvador.

    El Catecismo de la Iglesia Católica parece hacer eco de esta oración en el #2044 “Esta (La Confirmación) nos da una fuerza especial del Espíritu Santo para difundir y defender la fe por medio de palabras y acción como verdaderos testigos de Cristo, para declarar el nombre de Cristo audazmente, y nunca avergonzarnos de la cruz.”

    En nuestro momento de oración, tomemos un momento para detenernos y pensar en el día de nuestra confirmación. Tomemos tiempo para orar para que la gracia de nuestra confirmación sea renovada en nuestra vida y entonces salgamos a “difundir y defender la fe,” como estamos llamados a hacer. La iglesia nos necesita a todos nosotros en este tiempo de la historia para ser testigos de la verdad del Evangelio.V                                                                                   

                                                                                                              Kate Elliott, DRE

                                                                                                Iglesia del Espíritu Santo, Roscoe

 

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Rosas  back to top of page]

Por Linda Daniel

 

    En el último año o dos, he encontrado que tengo una atracción por Santa Teresa de Lisieux, la pequeña flor, así que recientemente compré un libro de algunos de sus escritos. Santa Teresa dijo, “Yo voy a dejar caer una lluvia de rosas,” significando favores a través de su intersección. Yo he tenido recientemente dos experiencias del aroma de las rosas. La primera experiencia fue en el retiro de CCRS en Rockford, Illinois, en Enero 24-25, 2004, durante la adoración al Santísimo Sacramento. Yo no lo reconocí hasta que alguien más habló y dijo que ellos olían rosas. Mi segunda experiencia fue en el día de renovación bilingüe en Marzo 7, 2004, en Rochelle, Illinois, durante el momento de la alabanza y la adoración.

Hace varios años atrás, hice un diseño de rosas con punto de cruz sobre una toalla de mano y se la dí a una amiga. En aquel tiempo ella dijo que ella sentía que las rosas guardaban alguna importancia en mi vida.

    Cuando recientemente compartí la siguiente reflexión con ella, ella me recordó de su comentario hacia algún tiempo atrás.

    Yo fui mofada y ridiculizada sin misericordia por mis compañeros cuando niña y desarrolle una seria carencia de auto confianza en mi misma. Por alguna razón, yo creía más en la burla de mis compañeros que a los adultos quienes trataban de apoyarme. Siendo una niña naturalmente tímida y callada, mi reacción a esta persecución fue encerrarme en mi misma aún más. Construí unos muros de protección para esconderme y solamente dejar a unas cuantas personas de confianza entrar.

La manera como vemos las cosas siendo niños es afectada por nuestra carencia de entendimiento y nuestros sentimientos de incompetencia y dudas acerca de nosotros mismos. Esto puede causar malas percepciones que pueden ser llevadas a nuestra vida de adultos y afectarnos en nuestras relaciones con los que están a nuestro alrededor y con el Señor.

    Gradualmente, sobre los años el Señor ha ido derrumbando mis muros. El es el Señor constructor de corazones y de todo nuestro ser. Después de todo, para construir nuevas estructuras, los constructores necesitan tumbar primero las viejas estructuras y limpiar el área de construcción. Una vez me describí a mi misma como un capullo de rosa bien cerrada y que el Señor fue lentamente abriendo. En varios momentos importantes de mi vida, he orado al Señor por sanación y liberación de las áreas heridas y él ha contestado esas oraciones de muchas maneras para cambiarme y renovarme y cambiar la manera en que me relaciono con las personas. Esos muros que fueron puestos para protegerme del dolor, también cortaron mi capacidad para alcanzar el amor en otros. La sanación del Señor me ha permitido ahora una gran apertura a las personas mas que nunca antes.

    En la clausura de la Conferencia Nacional de Lideres en Noviembre, 2003, se nos pidió que oráramos y ungiéramos a la persona a nuestro lado. Cuando una dama de Michigan oró por mi, ella paró su respiración y lagrimas salieron de sus ojos. Ella dijo que ella vió rosas, completamente abiertas, y que era como un jardín donde el Señor hallaba alegría. Ella también dijo que ella tenia un temor reverencial a la belleza que ella vió en su visión del jardín de Dios. Ella dijo para enfatizar que las rosas que ella vió estaban completamente abiertas.

    Yo supe que su visión era el recordatorio del Señor para mi de como él ha trabajado en mi vida y yo alabo al Señor por Su sanación. El hizo el recordatorio claro para mi al usar rosas.

    ¿Cuál es la importancia de todo esto y porque repito estas experiencias aquí? Para mi, estas experiencias significan la presencia del Señor, y las comparto porque nosotros algunas veces tenemos que aprender de las experiencias de otros antes que podamos definir las nuestras. No puedo explicar porque estos tipos de experiencias ocurren, o porque el usó las imágenes de rosas en mi vida, pero se que el Señor usa tales experiencias para “preparar el terreno” para su trabajo. Nuestra Señora de Guadalupe le dijo a Juan Diego que recogiera unas rosas y las llevara al obispo. Las rosas empezaron a ser un milagroso signo de autenticidad de su aparición y el relato de Juan Diego.

    Las Rosas se han vuelto importantes y un signo para mi. El usó rosas para prepararme para abrirme a mi misma más libremente y completamente a la acción y llamada a mi vida del Espíritu, que conduce a más crecimiento personal y una mayor intimidad con El. ¿Ha el Señor usado rosas – u otro signo – en tu vida como signo de su presencia y tu propio crecimiento? Pregúntale a él.V

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Papa Juan Pablo II    [back to top of page]

“Valiosísimo Testigo en la Misión de la Iglesia en el Mundo” – Papa Juan Pablo II

habla en la Sexta Conferencia Internacional de Lideres, Roma, Mayo 15, 1987

 

    “El Espíritu del Señor esta sobre mi.” En adición al significado de estas palabras para Jesús y para la iglesia por todo el mundo, ellos también nos recordaron de nuestra propia identidad personal como hombres y mujeres quienes han sido bautizados en Cristo. Para nosotros, el Espíritu del Señor esta sobre nosotros, cada uno de nosotros, quien ha renacido en las aguas del bautismo.

    El Espíritu nos impulsa a marchar en la fe “a predicar la buena nueva a los pobres:” los pobres en cosas materiales, los pobres en regalos espirituales, los pobres en mente y cuerpo. El Espíritu Santo nos da la valentía y fortaleza para ir fuera a todos quienes, en una manera particular, son los “pequeños” del mundo. Todos nosotros respondemos de una manera única, de acuerdo a nuestros propios talentos y regalos, pero todos deberíamos ser capaces de dar una respuesta generosa y auténtica solamente si estamos firmemente asentados en el habito regular de orar.

    Por consiguiente, yo te recomiendo que medites en estas palabras de Isaías frecuentemente, considerando el gran misterio de como el Espíritu Santo sobrepone nuestra vida no totalmente diferente a la experiencia de María. Cuando la verdad penetra tu corazón y alma, te llena todo tu ser con gratitud y alabanza y sentido de temor reverencial al gran amor de Dios.

    “El Espíritu del Señor esta sobre mi.” Estas palabras colocadas en la base de nuestra oración, de nuestro servicio a otros, de nuestra vida de fe. Ellas nos señalan hacia el Dios invisible quien vive dentro de nosotros como en un templo, a quien nosotros profesamos en el credo es “El Señor,” el “Dador de Vida,” el que “ha hablado a través de los profetas.” En una reflexión llena de oración en estas palabras, nos encontramos y adoramos al Espíritu Santo.V

Derechos © 2000, ICCRS. “Entonces Pedro se paro…” Página 51

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El Papa Juan Pablo II Habla en una  Audiencia General de Carismas          Back to top of page]

 

Marzo 9, 1994

 

    El Espíritu Santo, el dador de cada don y principal principio de la vitalidad de la iglesia, no solo trabaja a través de los sacramentos. Conforme a San Pablo, todas estas cosas las realiza el único y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él designa (1 Cor 12:11), derramandolos entre la gente de Dios con gran abundancia de gracias ambas para oración y contemplación, y para acción.

    Ellos son carismas: los laicos los reciben también, especialmente en relación a sus misiones en la Iglesia y sociedad. El Concilio del Vaticano Segundo expresó esto en conexión con San Pablo: “El Espíritu Santo también distribuye gracias especiales entre los fieles de cada rango. Por estos regalos El los hace aptos y listos para emprender varias tareas y ministerios para la renovación y construcción de la iglesia como esta escrito (en San Pablo) ‘A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común’ (1 Cor 12:7)”.

    San Pablo resalto la multiplicidad y variedad de carismas en los comienzos de la iglesia: algunos son extraordinarios, tal como sanación, el don de profecía o como el de lenguas, otros son más simples, dados por el normal cumplimiento de las tareas asignadas en la comunidad.

    Como resultado del texto de Pablo, los carismas son pensados como regalos extraordinarios, que primeramente marcan el principio de la vida en la Iglesia. El Concilio del Vaticano II llamo atención a los carismas en su cualidades como regalos que pertenecen a la vida ordinaria de la Iglesia y no necesariamente teniendo una naturaleza extraordinaria y milagrosa. En adición, debería estar en mente que el propósito o principal objetivo de muchos carismas no es de satisfacción personal de esos quienes lo reciben, sino el servicio a otros y bienestar de la iglesia en interés del Cuerpo Místico de Cristo.

    Como San Pablo nos dijo y el Concilio lo repitió, estos carismas vienen de la libre selección y regalos del Espíritu Santo. En forma especial el Dios Trinitario muestra su soberano poder en los regalos. Este poder no esta sometido a ninguna regla antecedente, a ninguna disciplina en particular o a ningun plan de intervención establecido alguna vez y para todos. Según San Pablo, el distribuye los dones a cada uno “de acuerdo a su voluntad” (I Cor 12:11). Esta es una eterna voluntad de amor, de quien libertad y gratuidad es revelada en acción llevada por el Espíritu Santo - Dones en economía de salvación y gratuidad, carismas también son dados a los laicos, como la historia de la Iglesia lo muestra.

    No podemos más que admirar la gran abundancia de dones conferidos por el Espíritu Santo a los laicos como miembros de la iglesia también en nuestro tiempo. Cada uno de ellos tiene la necesaria capacidad para conllevar las tareas a las cuales están llamandos para bienestar de los Cristianos, y el trabajo de salvación, si ellos estan abiertos, dóciles, y fieles a la acción del Espíritu Santo.V

   

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