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Year |
Issue Date |
Article Title |
Author |
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2005 |
Enero/Feb./Marzo. |
Ron Bergman-Diocesan Liaison |
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2005 |
Enero/Feb./Marzo. |
Kate Elliott, DRE |
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2005 |
Enero/Feb./Marzo. |
Linda Daniel, Editor |
De Los Coodinadores Diocesanos
2005 - El Año de la Eucaristía [back to top of page]
Me pregunto cuantos de nosotros estamos al tanto que el Santo Padre ha declarado Octubre del 2004 a Octubre del 2005 el tiempo de celebración del “Año de la Eucaristía” en la Iglesia. (No he oído mucho acerca de esto todavía de otras fuentes otra que El Observer, nuestro boletín diocesano, que ya ha llevado información acerca de esto en varias ocasiones.) Pero como nosotros a menudo tenemos otras cosas que son asuntos más apremiantes para cualquier tiempo en nuestra vida algunas veces tendemos a no poner mucho énfasis en eventos particulares hasta que la necesidad se presente. Sin embargo, El Año de la Eucaristía ya ha estado frente a nosotros por tres meses; tenemos que empezar, si no hemos empezado todavía, a estar más concientes de este muy importante llamado del Papa Juan Pablo II y decidir como estamos llamados a responder
Mane Nobiscum Domine es la carta apostólica de los obispos, clérigos y fieles para el Año de la Eucaristía. En una sección de esta el papa publicó una llamada específica para que en nuestra respuesta “tome lugar en un profundo nivel espiritual.” Esas palabras golpearon una resonante cuerda dentro de mi, así empecé a orar devotamente buscando que significaba esto para mi vida.
Primero que todo esto me recuerda que nuestra respuesta debe ser de lo profundo de nuestro interior; nuestra respuesta tiene que venir de nuestro corazón. ¿Recuerdas el brinco gigante que tomo lugar dentro de nosotros cuando tuvimos nuestra experiencia de conversión? Esto ensanchó nuestra relación con Dios desde el nivel de “conocimiento” al nivel del “corazón”, el nivel espiritual de la relación. Se me recordó otra vez la importancia de esto en la reciente reunión de oración. Aunque es vitalmente importante que diligentemente estudiemos para aprender tanto como podamos acerca de la fe, es mucho más importante nuestro conocimiento acerca de El y que su misericordia sea interiorizada. Mucho conocimiento acerca de El tiene poco valor a nuestra relación con El a no ser que lo experimentemos a El en un profundo nivel, profundo dentro de nuestros corazones. Yo oro por esos quienes saben mucho acerca de Jesús, pero no han experimentado una relación con El en un nivel emocional, de experiencia. Sin este nivel de encuentro es poco probable que ellos realmente lo conozcan a El.
Segundo, las palabras del papa me recordaron que cualquier acción exterior que tomamos en nuestro esfuerzo para crecer más cerca de EL tienen que provenir de una fuerza interior profunda, guiada por el Espíritu Santo. Tenemos que ser cuidadosos que nuestros esfuerzos no sean sugeridos por actos de piedad puramente externos – incluso si ellos son bien-intencionados. La oración del Salmista, “Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, un espíritu firme dentro de mí renueva.” (Salmo 51:12) Aparenta que el estaba pidiendo un cambio interior – un cambio de corazón.
Tercero, la carta del papa nos llama a obrar. Su carta incluye una oración para todos nosotros: “Que el Año de la Eucaristía sea para todos una preciosa oportunidad para crecer en conocimiento del incomparable tesoro que Cristo a confiado a su Iglesia. Que esto incite a una celebración más viva y ferviente de la Eucaristía, dirigiendo a una vida Cristiana transformada por amor.”
El entonces extendió una llamada a los sacerdotes a “celebrar la Santa Misa cada día con el mismo gozo y fervor con que celebraron su primera Misa, y con gusto pasar tiempo de oración en el tabernáculo.” Yo veo esto también como un llamado a los laicos – con gusto pasar tiempo frente al tabernáculo y participar en cada Misa con gozo y fervor sincero.
Para el fiel Cristiano (los laicos) el dijo, “Redescubrir el regalo de la Eucaristía como luz y fuerza para su vida diaria en el mundo, en el ejercicio de sus respectivas profesiones en medio de tantas situaciones diferentes. Redescubrir esto por encima de todo para experimentar completamente la belleza y la misión de la familia.” El dijo “experimentar.” ¿Suena esto para ti como una llamada para una acción estimulada por una conversión interior? Para mi si. El parece estar llamándonos a comprender que la Eucaristía debería ser el centro de y el direccionamiento de nuestras actividades diarias, no simplemente una pequeña pieza continua a ella. ¿Ha nuestro claro conocimiento de aquel don decaído por si mismo o se ha comprometido por las presiones de nuestras vidas diarias?
Yo también veo esto “redescubrir” como un llamado que puede ayudarnos a estar más concientes de la completa y verdadera naturaleza y la profundidad de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Jesús mismo se reveló completamente a sus discípulos después de su encuentro con ellos en el camino a Emaus. “Cuando el mismo estuvo sentado con ellos para comer, el tomo el pan, pronunció la bendición, entonces partió el pan y empezó a dárselos. Con esto sus ojos se le abrieron y ellos lo reconocieron.” (Lucas 24:30-31) El papa señaló que el corazón de los discípulos fueron primero preparados (intelectualmente) por las palabras de nuestro Señor cuando el caminaba junto con ellos, entonces ellos lo reconocieron en la mesa a través del simple gesto de “partir el pan,” (por experiencia). Es requerido palabra y pan. ¿No son estos los elementos claves de cada misa? Su presencia real es completamente revelada a nosotros en cada Misa.
Los animo a ustedes a leer la carta apostólica del papa y devotamente buscar los caminos del Señor que los guié a una respuesta interior “profundamente espiritual.” Su carta no es larga o difícil de leer y contiene mucho más de lo que yo puedo presentar aquí. Durante este Año de la Eucaristía, vamos a comprometernos nosotros mismos a buscar un entendimiento más profundamente espiritual y significativo de la Eucaristía y ayudar a otros a hacer lo mismo. V
Bendiciones,
Ron
Jesucristo en la Epístola de San Pablo [back to top of page]
En nuestra lectura de los Evangelios vamos a conocer a Jesús, Su mensaje para nosotros y Su llamado en nuestras vidas para la conversión. En ninguna parte este llamado a la conversión es más dramático que en la vida de San Pablo. Cuando recordamos la historia de la conversión de San Pablo vemos el canto “Increíble Gracia” venir a la vida frente a nuestros ojos. Pablo, un Fariseo “fue separado” (Fariseo significa separado de ) para estudiar y estrictamente interpretar la Ley Judia. Pero cuando Pablo se encontró con el Señor en el camino a Damasco, el fue “separado” para una misión enteramente diferente – testificar del poder salvador de Jesucristo. “Mientras ellos estuvieron adorando al Señor y ayunando, el Espíritu Santo dijo, ‘Separen a Bernabé y Saulo (Pablo) para el trabajo que los he llamado a ellos.’” (Hechos 13:2) Después de la unción del Espíritu Santo, Pablo empezó sus viajes y escritos evangelisticos.
La Teologia de Pablo cubre estos cinco puntos:
1. 1. Cristo nuestra esperanza, se encuentra en I y II de Tesalonicenses.
2. 2. La vida en Cristo, se encuentra en la Carta a los Filipenses y las dos cartas a los Corintios.
3. 3. Salvación a través de Cristo, se encuentra en Romanos. “La doctrina de salvación de San Pablo es en el corazón de la enseñanza de iglesia en redención. Esta Epístola contiene el más hermoso y fuerte resumen de la condición del hombre en la tierra y su necesidad por Cristo.” (Jesucristo, María, y la Gracia de Dios. Rev. Christopher M. Buckner, Universidad Católica Distance. P. 10)
4. 4. La adoración a Cristo, se encuentra en Colosenses y Efesios.
5. 5. Lealtad a Cristo, se encuentra en las cartas a Timoteo y Tito.
San Pablo escribió de su experiencia personal. El estaba familiarizado con el pecado del hombre y la necesidad de la gracia salvadora de Dios. El sabia que Jesucristo era la fuente de esta gracia porque el experimento esta gracia el mismo. A pesar de algunos firmes reproches en estas Epístolas “noto el optimismo impregna los escritos de San Pablo y caracteriza incluso uno de sus discípulos Lucas. Los dos van juntos. Pablo debería haber leído en la luz de Lucas, y Lucas en los escritos de Pablo. Si el último da la teología de la salvación del hombre el anterior recuento de la historia, que ha sido correctamente llamada el Evangelio de Misericordia.” (El Catecismo Católico. John A. Hardon, S.J.)
“A medida que leemos en las cartas de San Pablo vemos convicción y fe en acción.” (Buckner) También vemos la poderosa historia de un hombre pecador salvado por la gracia y la fe en la persona de Jesucristo, el Hombre-Dios. Lo que hizo Jesús por San Pablo, El puede hacerlo por nosotros si estamos dispuestos a abrirnos nosotros mismos a su plan para nuestras vidas. Nosotros también podemos empezar a ser una poderosa fuerza para dar testimonio de Jesús a otros. Pregúntate tu mismo, “¿Significa Cristo para mi tanto como significo para San Pablo?” (Buckner)V
Kate Elliott, DRE
Holy Spirit Church, Roscoe
¿Estamos Preparados? [back to top of page]
¿Estas preparado? ¿Estoy preparado? ¿Estamos preparados? Estas preguntas estuvieron calcinando mis pensamientos como oración del equipo editorial para esta edición. Pregunte, “¿Porqué?” Entonces un flujo de palabras vino a mi mente – para evangelizar, para conocer a Jesús, para caminar con Jesús, para enfrentar la situación del mundo, para enfrentar el fin de los tiempos, para enfrentar el juicio.
En este tiempo desde nuestra reunión no he podido remover estas preguntas. La pregunta más grande para mi es, ¿“Cómo me preparo?”
Las lecturas diarias a medida que nos acercamos al final del año litúrgico se centran en el fin de los tiempos y el retorno de Jesús como Señor y Rey. En el libro de Apocalipsis hay unas cartas a las siete iglesias. A una se le dijo, “Pero tengo contra ti que has perdido tu amor de antes. Date cuenta, pues, de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve a tu conducta primera. Si no, iré donde ti y cambiaré de su lugar tu candelero, si no te arrepientes.” (Apocalipsis 2:4-5) A otra se le dijo, “Acuérdate, por tanto, de cómo recibiste y oíste mi Palabra: guárdala y arrepiéntete. Porque, si no estás en vela, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.” (Apocalipsis 3:3) Finalmente leemos, “Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca. Tú dices: Soy rico; me he enriquecido; nada me falta. Y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo... Yo a los que amo, los reprendo y corrijo. Sé, pues, ferviente y arrepiéntete!” (Apocalipsis 3:15-17, 19) En cada una de estas lecturas, el Señor nos advierte que nos arrepintamos y volvamos a El.
Jesús dijo, “Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida, y venga aquel día de improviso sobre vosotros.” (Lucas 21:34) ¿Hemos crecido pesados y perezosos? ¿Asi como hemos enfrentando las pruebas y dificultades de nuestras vidas, hemos empezado a distraernos, desgastarnos y desanimarnos? Pero Jesús esta llamándonos a arrepentirnos (Apocalipsis 3:19), a regresar a El (Oseas 14:2-5). El quiere que lo hagamos ahora (2 Corintios 6:2) y no demoremos (Siracides 5:8; 18:21). Yo creo que nuestro tiempo se esta acortando y Dios quiere usarnos para atraer muchos más a su reino, pero tenemos que estar preparados. Tenemos que arrepentirnos de nuestra pereza, nuestra distracción y nuestro desanimo. Tenemos que retornar a nuestro primer amor (Apocalipsis 2:4-5) y estar preparados para salir y hablar valientemente de nuestra fe y nuestro amor por Jesús.
¿Cómo llegamos a ese lugar? El Padre Sherry de la Iglesia de los Santos Apóstoles en McHenry, Illinois, dijo en el Magnificat Prayer Breakfast, “Arrepentirse significa volver a Jesús y alinearnos con El.” Nosotros tomamos la decisión de arrepentirnos y abrirnos nosotros mismos a la acción del Espíritu Santo y estar totalmente rendidos a El. Esta es una continua decisión porque somos débiles y caemos de vuelta en nuestros viejos hábitos. Una ves que hayamos tomado la decisión y nos rendirnos nosotros mismos a El, podemos confiar en El para seguirlo, trabajar en y a través de nuestras vidas.
El nos llama a amarnos unos a otros (Juan 13:34) El también trabaja en nosotros para permitirnos obedecer este llamado. “El amor de Dios a sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.” (Romanos 5:5) “Ahora somos misioneros del amor de Dios, activamente buscando refrescar los corazones de amigos y enemigos (Mateo 5:44) por nuestro amor.” (Un pan, Un cuerpo. Octubre 1 – Noviembre 30, 2004. Ministerio de Presentación, Inc. Cincinnati, Ohio. Entrada para Noviembre 11, 2004)
Jesús esta llamándonos a arrepentirnos y a amar. ¿Estamos preparados? “Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con Mi Padre en su trono.” (Apocalipsis 3:20-21) “El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.” (Apocalipsis 3:22)V